Recobra fuerza

Puerto de la Música: del sueño de Binner al anuncio de Perotti, la historia de un proyecto que vuelve a ilusionar

 


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Ignacio Pellizzón | redaccion@miradorprovincial.com

Al mismo tiempo que el gobernador Omar Perotti confirmaba el acuerdo con la Nación para que se le pague la histórica deuda de coparticipación a la provincia de Santa Fe, se reflotaba el proyecto de construir el Puerto de la Música en Rosario.

Ante el run run, Perotti reveló que está interesado en avanzar con la iniciativa, pero sin utilizar los nuevos fondos nacionales que recibiría por el resarcimiento de la deuda, sino llevarlo a cabo mediante una obra público-privada.

Aunque el sueño del ex mandatario socialista, Hermes Binner, era construirlo frente al río Paraná en Rosario, a metros del Monumento a la Bandera, el actual gobernador indicó que se desarrollaría en otra ubicación. Se emplazaría en Granadero Baigorria, a la altura del barrio Remanso Valerio, junto con la constructora privada Pecam.

Agregó que estaría en el límite con Rosario en inmediaciones al puente Rosario - Victoria. También señaló que los aportes provinciales provendrían de las utilidades de desarrollos inmobiliarios privados que se habilitarían al mismo tiempo.

El cambio estratégico de locación se debe a que se busca evitar uno de los principales motivos que siempre frustró el sueño de Binner: la propiedad de los terrenos. En la costanera central -donde se pensó el proyecto- siempre hubo conflicto sobre la utilización del espacio que, pese a pertenecerle al Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro), estaba concesionado a Terminal Puerto Rosario (TPR).

Tanto el ex gobernador Antonio Bonfatti -sucesor de Binner en la Casa Gris- como el intendente de Baigorria, Adrián Maglia, avalaron la posibilidad de que se relocalice la iniciativa del Puerto de la Música, originalmente pensado en la zona que va de Pellegrini a Cerrito en la ciudad.

Idea tropezada

Cada vez que hay un recital en la cancha de Rosario Central o Newell's, suelen emerger quejas de los vecinos que no toleran la suciedad, los ruidos molestos y las vibraciones propias que genera cualquier show masivo. Frente a este escenario, siempre estuvo rondando el interrogante de por qué nunca avanzó el mega proyecto del Puerto de la Música, un espacio dedicado a este tipo de actividades.

Así como Córdoba posee el Orfeo Superdomo, un estadio que es utilizado para varios espectáculos musicales, teatrales y múltiples eventos deportivos como vóley, boxeo, tenis o básquet, Rosario tenía en carpeta construir a la vera del río Paraná y a metros del Monumento a la Bandera, el Puerto de la Música.

La iniciativa fue presentada por el gobernador Binner en 2008 y costaría 300 millones de pesos -de aquel momento-. Se fundaba a partir del impacto del volumen que alojaría la sala con capacidad para 2.500 personas: una media esfera blanca de casi 100 metros de diámetro que se levantaría sobre la ribera del Paraná, entre el Parque a la Bandera y el puerto.

Sin embargo, pese a los intentos, el ambicioso e interesante proyecto quedó trunco o, por lo menos, hasta ahora. Las mezquindades políticas y los temores fueron los principales causantes de que la iniciativa cultural no avanzara, aún teniendo el consenso de la ciudadanía y de los protagonistas del mundo de la cultura que todavía luchan para tener un espacio donde explotar sus actividades con comodidad.

Para construir el Puerto de la Música, en el tramo que comprende avenida Belgrano entre Avenida Pellegrini y Cerrito, era necesario quitarle esos metros de parcela al Puerto de Rosario, que se encontraba concesionado por la firma Terminal Puerto Rosario (PTR).

Si bien desde el gobierno de Binner -cuando lideraba la provincia- habían explicado que el terreno sur que deberían utilizar sería compensado con un terreno en el sector norte del mismo tamaño, generó temor en el sindicato que nucleaba a los trabajadores del puerto.

El miedo de Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (Supa), se fundaba en que "producto de la mega obra se perdiera capacidad productiva en el puerto, lo que conllevaría a despidos de trabajadores", recordó a Mirador Provincial quien fuera presidente del Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro), Ángel Elías, desde 2008 al 2020. Acto siguiente, unos 25 operarios dejaron sus cascos en el suelo y desde entonces las tareas quedaron paralizadas, "tomando el Enapro como medida de fuerza por varios meses", agregó.

Sumado a este conflicto sindical, el gobierno de Binner se vio trabado en otro ítem. Resulta que las tierras nacionales cedidas a la actividad portuaria no pueden cambiar su finalidad, salvo que se haga en el marco de un desarrollo como el que se hizo en ciudad de Santa Fe, con mobiliario urbano con el objetivo de potenciar el área portuaria.

Por esta razón, el gobierno provincial necesitaba el aval de Nación -era gobierno kirchnerista- para poder avanzar con las obras, pero nunca logró obtenerlo.

Se avecinaban las elecciones del 2011 y ningún actor político estaba dispuesto a entrar en una disputa innecesaria por un proyecto que no sea prioritario y, mucho menos, cuando el supuesto candidato a gobernador estaba estrechando lazos con el gobierno nacional de turno que crecía cada vez más en las encuestas.

Tampoco tenía sentido enfrentarse en esos días con un sindicato que pretendía defender los puestos de trabajo de sus afiliados.

De esta manera, el más que interesante Puerto de la Música pensado por el arquitecto Niemeyer sigue esperando su oportunidad para ser materializado, del mismo modo que todo el mundo artístico que, en la actualidad, sigue batallando por encontrar un espacio propicio e ideal en Rosario para desarrollar sus diversos espectáculos en un marco apto para ejecutarlos y sin críticas de vecinos. Ahora vuelve a tomar fuerza.

Una obra de arte

El proyecto fue desarrollado por el famosísimo arquitecto brasileño, Oscar Niemeyer (fallecido en 2012), y el único que proyectó para Argentina. Básicamente, se trata de un conjunto de 20 mil metros cuadrados compuesto por un centro de exposiciones, una escuela de música y una sala de conciertos.

El conjunto se completaría con otros dos edificios: uno de forma cilíndrica donde se ubicaría la administración y la boletería, y un bloque de tres niveles con forma de bumerán, ubicado en el otro extremo del edificio principal, que contendría una sala de exposiciones y un restaurante.

Entre los tres edificios quedaría delimitada a su vez una gran plaza pública para eventos. El programa se completaría con un estacionamiento para 1.000 vehículos.

Además, el arquitecto planteó una opción inclusiva y destinada a shows gigantes que mueven multitudes. Así es que presentó un gran portón sobre el fondo del escenario, el cual podría abrirse para espectáculos al aire libre, con capacidad para 25 mil personas.

"La idea es que la arquitectura llegue al pueblo, que se asiente en la base de que todos tenemos iguales oportunidades", había explicado en su momento Niemeyer.

Aunque el sueño del ex mandatario socialista, Hermes Binner, era construirlo frente al río Paraná en Rosario, a metros del Monumento a la Bandera, el actual gobernador indicó que se desarrollaría en otra ubicación. Se emplazaría en Granadero Baigorria, a la altura del barrio Remanso Valerio.

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