Miércoles 17.07.2019 | 09:34 hs


13-05-2019 / Raquel Chan

“La política de ciencia acompaña la política del país, que no va por el camino del desarrollo nacional”

La científica santafesina, que años atrás cobró relevancia internacional por desarrollar semillas resistentes a la sequía, recibió un premio en Rosario y dialogó con Mirador Provincial sobre la dura realidad del sector. “Estamos con dificultades muy básicas”, sostuvo.


Juan Chiummiento
redaccion@miradorprovincial.com


En lo que constituyó la primera edición del premio Ciencias de la Vida, la Municipalidad de Rosario distinguió la semana pasada a Raquel Chan, investigadora superior del Conicet con más de 30 años de trayectoria en el campo de la biotecnología.

En un período marcado por el recorte al presupuesto científico, el Ejecutivo conducido por Mónica Fein buscó revalorizar el esfuerzo de quienes pese a todas las vicisitudes continúan desarrollando su tarea en el país.

Reconocida a nivel nacional e internacional, Chan dirigió el grupo que descubrió la tecnología HB4 (una construcción genética que permite a las plantas una tolerancia superior a la sequía), una innovación que permitiría un ahorro millonario a la producción agropecuaria. Hoy sigue en ese camino, trabajando con nuevas tecnologías que permitan tener semillas resistentes a la inundación o al anegamiento.

“Los premios aprecian el trabajo realizado”, dirá Chan en diálogo con Mirador Provincial, donde brindó detalle de la grave situación que atraviesa su sector. “Estamos con dificultades muy básicas. Si bien no nos pasó a nosotros hay otros institutos con problemas en la compra del papel higiénico para los baños o la contratación de los servicios de limpieza”, contó.

— ¿Qué significa este premio?
— Entregar un premio, cualquiera sea su naturaleza, demuestra que a la Municipalidad de Rosario le importa la ciencia. Además fue lindo personalmente por el encuentro con viejos amigos, por lo que resultó un momento muy emotivo. Los premios aprecian el trabajo realizado. En mi caso hice el doctorado en la Facultad de Bioquímica de Rosario entre el 1982 y 1988, y luego cuando volví del exterior también recalé en Rosario, en el año 1992, en un programa multidisciplinario en el marco de lo que luego fue el IBR (Instituto de Biología Molecular). Yo ahora estoy en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral que está en Santa Fe, que funciona dentro de un predio de Conicet. Soy la directora. Fue un premio a toda una trayectoria y una contribución a la ciencia. Cabe aclarar que la mayoría de los trabajos han sido hechos en colaboración con distintos colegas y discípulos a lo largo de los años y de ninguna forma es un trabajo individual.

— ¿Cómo está viendo el actual período, donde se ven muchos recortes al presupuesto científico?
— Estamos sufriendo bastante. Siempre trato de mostrar este punto, no poniéndonos a nosotros los científicos en el rol de víctimas, sino afirmando que la víctima de este proceso es el país. Nuestros sueldos bajaron muchísimo, los financiamientos son en pesos, los concursos que ganamos están en moneda nacional calculados con presupuestos de 2015 o 2016, y siguen en pesos. Y los insumos en su mayoría están dolarizados, salvo lo que es tierra y macetas. A nosotros obviamente estos nos afecta muchísimo y mucho de lo que queríamos hacer no lo podemos hacer. Tampoco tenemos personal de apoyo suficiente. En nuestra práctica hay que tomar muchísimas medidas. Somos poquitas personas para demasiados ensayos. En este momento no hay ingreso de personal de apoyo al Conicet, porque la convocatoria a institutos está cerrada desde 2015. La verdad es que estamos sufriendo por todos los costados. El sufrimiento no es tan importante para nosotros, sino para el país a un nivel más general ya que se perjudican los proyectos de investigación en los cuales ya se había invertido mucho dinero y recursos del Estado. Es gente muy formada que se está yendo y eso no se recupera mañana. Creo que la política de ciencia en este momento acompaña la política del país, que no va por el camino del desarrollo nacional.

— Muchas veces desde el gobierno se atacó a quienes realizaban investigaciones sociales. Pero llama la atención cómo el recorte se aplica también a ramas de la ciencia como la suya, que han demostrado el gran aporte que pueden realizar a la economía nacional...

— En un país como el nuestro, con los grandes problemas sociales que tenemos (y eso cualquier ciudadano puede darse cuenta), algunos de los temas que investigan las ciencias sociales son muy importantes. Pero a la hora de recortar financiamiento, no hay discriminación, estamos todos dentro de la misma bolsa. También hay muchos que desarrollan tecnología para el agro, la medicina, la farmacología o para la maquinaria y estamos todos en la misma. Es muy bajo el ingreso de carrera.

— ¿Ha tenido posibilidad de dialogar con algún funcionario a nivel nacional?
— Yo me muevo con mis colegas. Hemos hecho un plenario de directores de institutos en Córdoba hace menos de un mes, con la idea de discutir y presentar propuestas para solucionar las dificultades básicas y salir de la emergencia. De ese plenario salió un manifiesto con puntos básicos que incluyen tanto los financieros como los de gobernanza de Conicet. Prefiero participar de un movimiento global, no de un grupo en particular. Yo no he hablado con las autoridades en forma particular. La ciencia no la puede hacer una sola persona. Atrás tiene que haber una masa crítica.

Proximidad política
— ¿Cuál es el panorama en un año donde hay elecciones?

— En mi opinión, un cambio de gobierno es necesario. Hace falta un gobierno que piense distinto, que piense que la ciencia es importante para el desarrollo de un país. Este gobierno ha dado muestras de que cree que la ciencia no es importante para el país. Porque sino no hubiese degradado al Ministerio a rango de Secretaría. Eso hace que el ministro no se siente en el Gabinete. Más allá de las personas, de los actores, lo que sí me importa es que venga un gobierno que propicie que este sea un país que no solo venda materia prima, sino que desarrolle y venda tecnología. La capacidad la tenemos. Somos poquitos, pero tenemos muchas áreas de la ciencia con gente de primer nivel. Hace falta inversión y convertir a la ciencia en una política de Estado. Eso lo han hecho otros países que hoy gozan de mucho bienestar.

— Usted dirigió un grupo que descubrió una construcción genética que permite a las plantas mayor tolerancia a la sequía. ¿Qué impacto hubiera tenido el año pasado si las semillas ya hubieran tenido las licencias comerciales que aún están en trámite?
— Hubiese sido fundamental a nivel comercial. El año pasado se perdió muchísimo dinero porque se perdió la cosecha en muchos lugares por la escasez de agua. Igual que otras tecnologías que hemos estado desarrollando.

— ¿Qué otras tecnologías están trabajando?
— Estamos trabajando con varios genes que generan tolerancia a varios factores ambientales que afectan la producción. Entre ellos el anegamiento y la inundación, que no son lo mismo. También para generar mayor biomasa, mejor calidad de las semillas. Son distintos genes, que están en distintas etapas, pero ya lo tenemos en cultivos de maíz y soja. Están algunos años atrasados respecto a lo que fue la tecnología HB4, pero tienen muchas chances de llegar a la misma etapa. Vamos a tener que asociarnos a una empresa porque la capacidad del Estado tiene que ver con el desarrollo científico, pero lo que refiere a gestión empresaria lo tiene que hacer una empresa con un know how particular para eso.

— ¿Qué le faltan a esos desarrollos?
— Queremos tener un producto que esté un poco más desarrollado. Cuando nosotros desarrollamos el sistema HB4 teníamos el modelo y realizamos todo el recorrido con la empresa. Ahora con estas otras tecnologías queremos llegar a una etapa ulterior antes de asociarnos con un privado. Por ahora hay mucho trabajo por hacer, no es en este momento una urgencia. Nuestra intención no es convertirnos en una empresa. Sí queremos asociarnos, pero en una etapa con un producto mejor. Cuando iniciamos con la HB4, Bioceres recién se creaba. Hicimos un recorrido juntos, pero partiendo de algo que hoy no lo harían ellos (un prototipo). Por eso queremos llegar a un producto mejor.

— ¿Qué plazo manejan?
— Depende de las tecnologías. Algunas están muy avanzadas, calculamos que en un año o dos como mucho puede salir. También estamos negociando el apoyo del Ministerio de Ciencia de la Provincia de Santa Fe para que nos ayuden a llegar y para vincularnos con empresas posibles.

— ¿Cuál es la tecnología que tienen más avanzada?
— La que está mejor es la referida a la resistencia frente a las inundaciones, pero también tenemos otras experiencias donde mezclamos distintas tecnologías, las apilamos en un único evento. Por ejemplo, queremos mezclar una tecnología tolerante a la sequía con algo tolerante a la inundación. Eso lo estamos probando, está en un estado más que incipiente porque requiere mucho ensayo a campo. Es difícil el trabajo porque este año tuvimos una tormenta muy fuerte en Santa Fe y las plantas volaron todas, por lo que los resultados no son muy confiables. Si bien son buenos vamos a tener que esperar otra campaña.

Reconocimiento al avance del desarrollo científico

El premio Ciencias de la Vida se puso en marcha el 1° de marzo pasado y constituye una iniciativa conjunta de la Municipalidad de Rosario, el IBR y la Fundación del IBR, en el marco de las actividades con las que se celebran el 20º y 10º aniversario de ambas instituciones, respectivamente.

Se trata de un reconocimiento a un investigador o investigadora de la ciudad que haya contribuido de manera significativa al avance del conocimiento científico en el campo de las ciencias de la vida, que se haya distinguido por el impacto internacional de sus contribuciones, que haya consolidado una línea de investigación en la formación de recursos humanos y cuya formación científico-académica se haya realizado al menos en parte en la ciudad de Rosario.

El jurado estuvo integrado por Cristina Carrillo, directora del Instituto de Fisiología Experimental (Ifise, Conicet-UNR) y vicedirectora del Conicet Rosario; Roberto Rivarola, miembro del directorio del Conicet, y Diego de Mendoza, investigador superior del Conicet y Ganador del Premio Investigador de la Nación 2018, quienes, por unanimidad, seleccionaron como ganadora a la doctora Raquel Chan.

“En mi opinión, un cambio de gobierno es necesario. Hace falta un gobierno que piense distinto, que piense que la ciencia es importante para el desarrollo de un país”.




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