Sábado 16.11.2019 | 18:47 hs


16-10-2019 / Exposición destacada

“Ser Mujeres en la ESMA”, una reconstrucción con perspectiva de género

El miércoles pasado se inauguró en Concepción del Uruguay la muestra “Ser mujeres en la ESMA, testimonios para volver a mirar”, una exposición basada en alegatos judiciales sobre los casos de violencia de género y delitos sexuales ocurridos en el ex centro clandestino de detención que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada. Estará abierta hasta el 25 de octubre.

Silvia Simmone
redaccion-er@miradorprovincial.com

Con un amplio marco de público y la presencia de personalidades destacadas en el ámbito de los derechos humanos, se inauguró la muestra “Ser Mujeres en la ESMA, testimonios para volver a mirar”, una exposición itinerante que podrá visitarse en el Centro de Capacitaciones Turísticas (CeCaT) de Concepción del Uruguay hasta el 25 de octubre.

Alejandra Naftal, directora ejecutiva del Museo y Sitio de la memoria ESMA, manifestó durante la presentación “esta muestra es producto de un crecimiento del Museo y de evolución de los propios visitantes, porque gran parte de las personas que pasaron por nuestro espacio, y sobre todo las periodistas especializadas en cuestiones de género, manifestaron la falta de contenidos concretos referidos a las condiciones de las mujeres dentro del centro clandestino. Hoy tenemos esta muestra, que abre la posibilidad de pensar las dimensiones de la violencia de género en la dictadura y que es un primer paso para comenzar a trabajar con las viejas generaciones, con las nuevas y con las que vendrán”.

Testimonios para volver a mirar

La violencia hacia las mujeres al interior de los centros clandestinos fue una expresión más de las vejaciones ejercidas masivamente por las fuerzas armadas y de seguridad contra las militancias activas de la década del 70. Sin embargo, en los testimonios brindados a la justicia por las detenidas se puede ver que sobre las mujeres pesó una doble condena: la de ser sujetas activas políticamente y la de faltar al estereotipo hegemónico del rol de género dentro de la familia tradicional.

Marcia Pérez, historiadora y trabajadora del Museo Sitio de la Memoria ESMA, explicó a Mirador Entre Ríos, “durante el proceso militar hubo un ensañamiento con las detenidas-desaparecidas porque estas mujeres representaban un elemento de ruptura social; salían a la calle, encabezaban organizaciones políticas, daban su opinión. Entonces dentro del centro clandestino, además de la violencia física y sexual que les ejercieron, se adoptaron mecanismos de tortura psicológica basados en la refeminización, con el objetivo de volver a encuadrar a estas mujeres en el rol pasivo que les era asignado dentro la estructura familiar”.

La historiadora comentó que durante la revisión de los testimonios se encontraron con que las mujeres eran utilizadas como damas de compañía de los militares: las vestían, las maquillaban y las sacaban de la clandestinidad para que participaran de cenas y reuniones públicas como acompañantes de los oficiales o de los miembros de la fuerza. “Esta práctica de tortura psicológica, se encuadraba dentro de los objetivos de reconversión a lo femenino porque las obligaban a cumplir un rol pero a su vez, en el día a día, ellas convivían con la violencia física ejercida al cuerpo en las condiciones de cautiverio, las cuales tenían que ver con la desnudez forzada, la falta de higiene, las constantes violaciones sexuales y el ensañamiento en la tortura sobre los genitales femeninos”, señaló Pérez.

Una tipología de violencia específica

Como relatan las investigaciones que forman parte del alma máter de la muestra, las sobrevivientes denunciaron los crímenes del Grupo de Tareas de la ESMA durante los años de la dictadura. Hablaron de la tortura, los asesinatos, las apropiaciones de bebés, la violencia cotidiana y los tratos inhumanos. Sin embargo, les llevó más tiempo denunciar las prácticas de violencia sexual y las distintas formas de violencia de género. En el 2001, con la reapertura de los juicios de lesa humanidad, la dimensión de género comenzó a ingresar lentamente a las salas de audiencia, alentada por el trabajo de abogadas y abogados querellantes de lesa humanidad y fiscales que buscaban la sanción y el castigo de las violaciones y abusos como parte de las obligaciones reparatorias del Estado. Pero también a la Justicia le llevó tiempo escuchar esos testimonios. 

Recién en 2010 se produjo en el país la primera condena a un represor como violador y con este antecedente, el juez Sergio Torres a cargo de la causa ESMA, declaró en 2011 a los sometimientos sexuales en el centro clandestino como prácticas sistemáticas específicas llevadas a cabo por el Estado dentro del plan de represión y exterminio.

Según los registros de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad del Ministerio Público Fiscal, hasta diciembre de 2018 se dictaron 107 condenas en 26 sentencias por abuso sexual, violación y aborto forzado entendidos como crímenes de lesa humanidad. Pero pese a las numerosas denuncias vertidas en cada uno de los juicios, aún no hay condenas por delitos sexuales para los integrantes del Grupo de Tareas de la ESMA.

La muestra

Constituida por archivos históricos, audiovisuales y extractos de las declaraciones de las víctimas del terrorismo de Estado, la exposición descubre en sus diferentes apartados la historia que vivieron las mujeres en el centro clandestino de detención, testimonios que revelan dispositivos de violencia pero también lazos de sororidad entre las detenidas.

Algunos de los relatos gráficos que se exhiben en las paredes de CeCaT, fueron extraídos de las declaraciones judiciales, y preservan en su mayoría la identidad de las víctimas firmándose sólo con siglas. En ellos se pueden leer afirmaciones como: “Nuestros cuerpos fueron considerados botín de guerra”; “Los guardias solían decir que las mujeres éramos mucho más peligrosas que los hombres”; “Todas y cada una de las que pasamos por la ESMA fuimos víctimas de acoso sexual”; y muchos otros, que revelan cómo las condiciones actuales les permitieron volver a pensar las violencias ejercidas sobre sus cuerpos durante el proceso militar.

Este cruce entre el ayer y el hoy se destaca en diferentes partes de la muestra, en donde además se retoman algunos ejes del movimiento feminista actual como el “Vivas nos queremos” y el concepto de “Sororidad” dentro de los cuales se rescatan las prácticas de supervivencia, estrategias y redes que tejieron las detenidas para preservar su vida.

Memorias en viaje

La exposición montada en el CeCaT transmite un poco del alma del Museo Sitio de la Memoria ESMA y no deja a los visitantes indiferentes. Concepción del Uruguay es el segundo lugar en el que se exhibe “Ser Mujeres en la ESMA, testimonios para volver a mirar”.

La piel de vidrio con las caras de desaparecidos y desaparecidas que enaltece la fachada de la ex Escuela de Mecánica de la Armada como un símbolo de la memoria e identidad, aparece ahora también en los ventanales del Centro de Capacitación.

Marcia Pérez explicó que “esos rostros son un símbolo de libertad, porque cuando decidimos poner en la entrada del Museo las fotos de los desaparecidos, quisimos que no toquen el edificio, ya que dentro del sitio no se muestra a las víctimas ni a las personas secuestradas porque la idea es que estén afuera y no adentro. Ahora esos mismos rostros se verán en diferentes lugares de Argentina y también en Europa porque después de aquí la muestra partirá hacia Madrid, Bruselas y el País Vasco”.

La juventud y la memoria

El jueves 3 de octubre se dieron cita en el Centro de Capacitación Turística alrededor de 60 jóvenes, de entre 14 y 18 años, además de estudiantes universitarios de Historia, Turismo y Literatura para formarse como guías de la muestra. La capacitación fue llevada adelante por trabajadoras del Museo Sitio de la Memoria ESMA y la dinámica de incluir a los jóvenes es parte de una política educativa desarrollada por la Dirección de Derechos Humanos de Concepción del Uruguay, en conjunto con la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) y la Departamental de Escuelas de la localidad.

Aníbal Beorda, coordinador de CeCaT, expresó a este medio que “el capital social que aportan los chicos es fundamental porque es algo que transforma a la comunidad humanamente”. En el mismo sentido, Carla Malugani, secretaria de Integración y Cooperación con la comunidad y el territorio de UADER, destacó que “es emocionante ver que para esta muestra se están capacitando personas tan jóvenes, que en muchos casos tienen la misma edad que aquellos que fueron secuestradas en la dictadura. Con este tipo de intervenciones comprendemos que nosotros morimos, pero que la memoria y los testimonios no, porque el compromiso que asumen los chicos a la hora de compartir la historia es conmovedor”.

En el 2015 se creó la Dirección de Derechos Humanos en Concepción del Uruguay y desde ese momento se realizan actividades para poner en valor los procesos que forman parte de las memorias sociales, políticas y culturales. Sólo en este último año, se desarrolló en mayo la muestra “Ana Frank, una historia vigente” que compartió sala con la exposición “De la dictadura a la democracia: la vigencia de los derechos humanos”; además en septiembre se inauguró un busto en homenaje al historiador Osvaldo Bayer y hace unas semanas se realizó un conversatorio con Sara Rus, Madre de Plaza de Mayo y sobreviviente de Auschwitz. Darío Barón, director de Derechos Humanos de la Municipalidad, dijo a Mirador Entre Ríos que “la creación de la cartera abrió la posibilidad de hacer este tipo de actividades porque antes no había presupuesto para financiar eventos tan grandes. Hoy existe una política pública que pudimos desarrollar en conjunto con la universidad y las organizaciones para lograr que la línea de trabajo se sostenga y que se generen actividades de manera continua”.

Museo reconocido por la Unesco

En mayo de este año el Museo Sitio de la Memoria ESMA fue postulado como Patrimonio de la Humanidad ante la Unesco por ser un símbolo del exterminio y la desaparición forzada de personas en Argentina. De concretarse, el edificio pasaría a integrar los sitios reconocidos mundialmente como espacios para la memoria dentro de los cuales se encuentra el campo de concentración de Aushwitz en Alemania como símbolo del holocausto y el Monumento de la Paz en Hiroshima que representa a la bomba atómica.

Para visitar la muestra

Podrá visitarse hasta el 25 de octubre con entrada libre y gratuita en las instalaciones del CeCat, en calle Alfonsina Storni 9064, de Concepción del Uruguay. Además dentro de las actividades programadas, habrá un conversatorio con Estela de Carlotto, Blanca Díaz de Garnier y Adriana Garnier, la nieta recuperada cuya familia es oriunda de la localidad.


Según los registros de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad del Ministerio Público Fiscal, hasta diciembre de 2018 se dictaron 107 condenas en 26 sentencias por abuso sexual, violación y aborto forzado entendidos como crímenes de lesa humanidad.


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