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19-11-2019 / Frente a la demanda del mercado

La industria local del software sale a captar nuevos talentos

Unas 30 empresas se agrupan en el Cluster TIC Santa Fe, que contabilizan 400 puestos de trabajo. Su mayor desafío es encontrar mano de obra calificada para “atajar” los numerosos encargues que tiene el sector. Recorren escuelas para motivar a los jóvenes en carreras vinculadas a sistema.

Ignacio Andreychuk
redaccion@miradorprovincial.com


Software. La industria de la economía del conocimiento. Factory. Modelo tecno-industrial exportador.

El diccionario de la industria del software lleva a emplear terminología cada vez más alineada al mundo tecnológico, el cual asoma -hace años- como un universo sin final a la vista. Esa potencialidad requiere de una “producción” de talentos que cubran los espacios de un sector con crecimiento meteórico.

Desde el Cluster TIC Santa Fe, una organización que agrupa hoy 30 empresas, proyectan infinitas posibilidades para la industria del software, aunque con el inconveniente de tener que pasar la zaranda por las aulas de las universidades en busca de quedarse con los mejores talentos de la zona y anticiparse a la tentación de las grandes corporaciones del país y el extranjero.

Gustavo Lavatiatta, presidente del Cluster TIC Santa Fe, comentó a Mirador Provincial sobre la evolución de la agrupación gremial empresaria, la gestión que deben hacer los titulares de pymes para progresar en el mercado y “no amesetarse”, y la misión de salir a captar mentes brillantes que puedan atender las altas demandas del mercado del conocimiento.

- ¿Cómo funciona ese “competir y cooperar” que se presenta como eslogan?
- Nosotros nos metimos en el clúster básicamente para conocer qué era lo que estaba pasando en el ambiente y ver de qué forma podíamos integrarnos a otras empresas. A partir de allí fue muy productivo, al menos desde el punto de vista de nuestra empresa, porque logramos una sinergia con varias empresas del clúster, y fundamentalmente logramos dividirnos el trabajo. Nosotros específicamente desarrollamos aplicaciones para el sector salud y encontramos otras empresas que trabajaban para el mismo sector, y lo que hicimos fue integrar nuestras aplicaciones. Hoy por hoy vamos en bloque a ofrecer nuestros servicios. Muchas veces se habla de las sinergias entre las empresas, pero en las pymes hay un período de crecimiento que es crítico. La mayor parte de las pymes está formada por sus dueños o un grupo reducido de socios más un equipo de empleados. Y tienen una lógica de crecimiento al principio, pero luego van aumentando en volumen de trabajo y cantidad de empleados, entonces se amesetan. Ese amesetamiento tiene que ver con la capacidad de gestión que puedan tener los empresarios, que son los dueños de esas empresas. Es decir, la capacidad que tenés como empresario de manejar un grupo de gente es limitada. A partir de ahí, empiezan a aparecer las necesidades de generar los cuadros intermedios, que son las áreas gerenciales, una parte muy crítica de las pymes. Nosotros, desde el clúster, al asociarnos con otras empresas logramos que ellas hagan el trabajo a que nosotros nos falta, eso ocurre cuando se divide el trabajo y se hace de un sistema grande varios subsistemas chicos, y que cada cual haga una parte del trabajo, lo que mejora la productividad de cada uno. Hay otras experiencias en el país que no resultaron así por competir demasiado, entonces no se logra esa sinergia.

- Requiere de un respeto importante entre competidores...
- Sí. Competís cuando producís lo mismo. El mercado es tan grande que vos podés ir eligiendo verticales, como se le llama en el rubro, donde cada vertical puede depender de otra vertical, pero sin competir. De hecho, nosotros hicimos eso: tratar de no competir con las empresas que nos asociamos y perfeccionarnos en nuestro vertical. Y así tratar de llegar a un mismo objetivo.

Dos grandes grupos
Según explica Lavatiatta, “en la industria del software están las que desarrollan software factory y las que realizan productos por encargue. De las 30 que somos en el clúster, unas 7 u 8 empresas se dedican a productos y el resto se especializa en factory”. ¿La diferencia? -consultó este medio. “La que realiza un producto puntual, lo fabrica y después sale a venderlo; las que hacen factory, se contratan por hora para algún trabajo específico. En los últimos tiempos, sobre todo con el tipo de cambio que tenemos, las empresas que trabajan para factory, en su gran mayoría exportan, pero siempre vendiendo la hora. Nosotros tratamos de que se pase de factory a producto para poder vender la licencia; esa hora que ellos pasan como factory implica que luego otro desarrolle el producto y termine vendiendo la licencia. Entonces estamos en esa migración. Cuando se habla de que en Argentina la industria del software exporta tantos miles de millones de dólares, no se especifica que gran parte de ello corresponde a horas, y esas horas muchas veces son para desarrollar productos cuyas licencias después terminás pagándolas vos. Eso es parte de un proceso natural, porque es más fácil salir a vender la hora que un producto terminado, lo cual potencia que muchos freelancers se dediquen a eso”.

- ¿Qué evolución tuvieron desde el comienzo del clúster?
- Al principio fue empezar a conocernos y que cada empresa sepa qué hace cada uno, además de ver qué cosas podían beneficiar al sector. En la parte impositiva logramos que el software se reconozca como industria, entonces gracias a eso podemos contar con una desgravación en ingresos brutos a nivel provincial. En una escala nacional, se trabajó en la ley de Economía del Conocimiento (ver aparte), de la cual participaron prácticamente todas las empresas del país vinculadas al sector, lo cual fue un desarrollo posterior a la ley de Software. Pero todo este tipo de gestiones pueden realizarse solo desde una gremial empresaria, no podés hacerlo en forma individual, sino que debe hacerse en representación del sector. Entonces siempre tratamos de ir en conjunto y mostrar una visión más abarcativa. Por eso en las misiones comerciales a las que asistimos tratamos de vender no solo nuestros productos, sino lo que hacen las demás empresas del sector, pero eso logra con conocimiento, es decir, trabajando junto y sabiendo qué hace el de al lado.

Potencialidad local
- ¿Y en cuanto a los perfiles de las empresas, en qué rubros se especializan?

- Dentro de esos dos grandes grupos -factory y productos-, en las factory hay empresas que desarrollan videojuegos, las cuales tienen una agrupación nacional muy activa también integran los clústeres locales, con una participación bastante motivante. Y después hay factories que hacen determinadas tecnologías para desarrollar y vender horas en eso las diferentes compañías. Eso generalmente se trabaja para Estados Unidos, principalmente, y Europa.

- Eso ratifica que en Santa Fe y Argentina hay un gran material humano en el sector...
- Mucho material. La mayor problemática nuestra es la mano de obra calificada. Actualmente estamos trabajando con las universidades tanto en la formación de nuevas carreras como para fomentar que en la secundaria los chicos sigan estudiando carreras específicas de sistema. Vamos a empezar en breve un programa junto con la Universidad Nacional del Litoral (UNL) de Santa Fe, para mostrar qué hacemos y el mercado laboral que hay. La demanda del mercado es tal que, cuando los chicos siguen carreras universitarias vinculadas a sistema, hay una gran deserción porque al segundo o tercer año ya están trabajando. Si bien dentro de las empresas nosotros incentivamos que culminen sus estudios, sabemos que se les empieza a tornar muy difícil. Un chico comienza a trabajar y gana más de 2 mil dólares mensuales para compañías de afuera... Es difícil competir. Así ocurre que muchos buenos talentos terminan como freelancers o captados por las grandes compañías.

- Entonces la potencialidad no es un desafío hoy.
- A la potencialidad no le vemos un techo. Pero sí necesitamos mano de obra, gente capacitada para cubrir las demandas del mercado. La mayoría de las empresas del clúster tiene el mismo inconveniente: no alcanza a abarcar todos los trabajos que se les piden por falta de mano de obra calificada. Esto es algo que no dimensionábamos cuando comenzamos con el clúster: hacer recorridas por las escuelas secundarias para tratar de mostrarles las posibilidades del sector. Era como que se caía de maduro que este sector es muy pujante y con mucha salida laboral, pero hubo que hacerlo por una necesidad urgente.

Economía del conocimiento

El futuro de la industria de la Economía del Conocimiento logró avanzar como política pública consensuada a través del decreto 708/2019, mediante el cual el presidente de la Nación, Mauricio Macri, reglamentó la ley 27.506, creando el Régimen de Promoción de la Economía del Conocimiento.

Junto con el Plan Industria 4.0, el nuevo régimen representa un gran paso hacia la construcción de un modelo de país tecno-industrial exportador que, sin lugar a dudas, “va a permitir posicionarnos frente al mundo como un nuevo polo tecnológico y de conocimiento, con un marco normativo que refuerza las capacidades y el talento que ya existe en Argentina”, publicó el sitio Infobae.

La economía del conocimiento es clave por su gran potencial transformador: genera empleo de calidad y regulado, exportaciones, crecimiento e impulsa a todos los sectores productivos, impactando en la mejora de procesos, eficiencia, bajando costos y multiplicando la innovación para todos los sectores económicos, creando nuevos puestos de trabajo.

“La demanda del mercado es tal que, cuando los chicos siguen carreras universitarias vinculadas a sistema, hay una gran deserción porque al segundo o tercer año ya están trabajando”.

“Un chico comienza a trabajar y gana más de 2 mil dólares mensuales para compañías de afuera... Es difícil competir. Así ocurre que muchos buenos talentos terminan como freelancers o captados por las grandes compañías”.




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